Corea: Una Valiosa y Estratégica Cooperación

La República Dominicana se acerca cada vez más al Continente asiático, una de las áreas del mundo de mayor dinamismo y crecimiento en el mundo. De modo que mi visita actual a Corea y el próximo encuentro en Vietnam, son ejemplos del esfuerzo realizado por el Presidente Fernández para insertar al país globalmente, y procurar fundamentalmente tres objetivos: 1) que nuestros exportadores tengan la oportunidad de colocar sus productos en un espacio creciente de consumidores; 2) presentar las oportunidades que ofrece el país para atraer inversiones y 3) impulsar proyectos de cooperación bilaterales y multilaterales en materia de comercio, inversión, transferencia tecnológica y de conocimiento, entre otros.

Este ultimo punto, es decir la cooperación bilateral con Corea, ha sido una pieza clave para apoyar los ingentes esfuerzos de nuestro país para reorientar la estrategia productiva y comercial, especialmente a través del fomento de las exportaciones y la adopción de un modelo basado en la innovación, a través de su programa de Intercambio de Conocimiento o Knowledge Sharing Program (KSP), que  es un novedoso formato en el mundo de la cooperación internacional para el desarrollo.  El KSP fue instituido por Corea desde el 2004 y ya beneficia a 33 naciones en desarrollo de casi todas las regiones del mundo.

La Republica Dominicana fue el primer país latinoamericano seleccionado como socio beneficiario del KSP, y es generalmente presentado como uno de los casos de éxitos del programa.  He dicho en varios foros que, en efecto, el caso dominicano presenta un ‘antes’ y un ‘después’ si tomamos como punto de referencia la visita del Presidente Fernández a Corea en el 2006, la solicitud formal que hiciéramos en el 2007 y el inicio del KSP en nuestro país en el 2008. 

El proceso de consulta bilateral, los estudios realizados, las delegaciones mixtas del sector publico, el sector privado y el sector académico, y el dialogo instituido por el mecanismo y los reportes, han conllevado a un significativo cambio en la mentalidad de muchos funcionarios y lideres empresariales dominicanos con respecto a la incidencia del comercio internacional, y en especifico de las exportaciones.  Para mi, eso ha sido quizás lo mas impactante,  el cambio de mentalidad, pues a través del intercambio con funcionarios y lideres empresariales y académicos en Corea, creo que se ha asentado la idea de que el comercio exterior es la clave para el alcanzar el desarrollo…y, en el caso de Corea, lo hemos podido ver con nuestros propios ojos, lo que le da una mayor credibilidad por aquello de que ‘ver es creer’.
Representando a la República Dominicana como uno de los 10 países invitados, hemos tenido la ocasión de compartir con el Presidente de KDI, Oh-Seok Hyun, con el Presidente del Eximbank Yong Kim, así como con los conferencistas y expertos en desarrollo económico, incluyendo la reconocida economista Anne Krueger, y los profesores de Harvard Dwight Perkins (autor del libro Economics of Development, ya en su 7ma edición) y David Cole, también profesor de diversas universidades norteamericanas y quienes participaron como protagonistas de manera directa en la elaboración de los primeros planes de desarrollo de Corea. 
En esta ocasión, pasamos revista a todo el proceso de desarrollo de Corea, basado en gran medida en el fomento de las exportaciones, lo cual permitió que esta nación se convirtiera en una de las más destacadas en el mundo, pasando de ser una nación que mendigaba la ayuda internacional por su pobreza en los años 50 a una próspera y fuerte economía, con una vocación para devolver al mundo la asistencia recibida en los tiempos de la post-guerra.  

El mensaje fundamental es aprender de las lecciones de Corea, adaptar estas experiencias a la realidad de los países en desarrollo, como es el caso de la República Dominicana, sobre todo en lo que se refiere al proceso de internacionalización de la economía, el fomento de las exportaciones y la expansión de las empresas mediante la aplicación de políticas comerciales orientadas a los mercados competitivos del exterior.  

De ahí, la importancia para la RD de coordinar esfuerzos públicos y privados para establecer nuestras prioridades, replantear el modelo enfatizando el compromiso de todos los sectores para lograr los objetivos propuestos en la Estrategia Nacional de Desarrollo, y asegurando el debido apoyo a las instituciones y empresas vitales para el éxito del proceso que vivimos.

Entre los programas de cooperación que impulsa el CEI-RD en nuestro país, con el apoyo de Corea destaca la conversión del BNV en un banco especializado para el Fomento de las Exportaciones, un Eximbank de la RD, así como la construcción del Centro Comercial del Cibao.  Varias misiones del KDI han colaborado en la elaboración de la Estrategia de Política de Promoción de las Exportaciones del país.

Debemos aprovechar al máximo esta gran oportunidad que nos ofrece Corea para impulsar los proyectos y los planes elaborados para la inserción definitiva de nuestra marca y nuestros productos de clase mundial en los mercados internacionales.
Seúl, Corea

Corea: De Mendigo a Donante… De la Pobreza a la Riqueza…

El asombroso proceso de transformación socio-económica registrado por la Republica de Corea del Sur es casi único en el mundo.  Es un país que ha pasado de ser una nación que mendigaba la ayuda internacional, abrumada por el peso sobre la auto-estima nacional provocada por la larga ocupación japonesa que perduró desde inicios del Siglo XX hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, por la devastación ocurrida a consecuencia del conflicto bélico del 1950-53, y por décadas de políticas publicas y practicas de corrupción que perpetuaban la pobreza para la mayor parte de la población; a convertirse en un rico y próspero país que contribuye de manera impresionante a la economía mundial con un intercambio comercial total que supera el trillón de dólares (eso equivale a casi 40 veces la suma de las exportaciones e importaciones de la Republica Dominicana).


Hay un dato para mi muy relevante, pues hace más de veinte años, cuando escribí mi tesis universitaria, destacaba que la Republica Dominicana exportaba más que Corea cuando las dos naciones  establecimos relaciones diplomáticas en 1962. Lo interesante fue de como nos habíamos distanciado por la adopción de estrategias y políticas de desarrollo diferentes, a pesar de que cuando se mira el proceso de crecimiento durante esas cinco décadas, la tasa promedio de crecimiento del PIB, ha sido similar, rondando el 5.5%.
Solo basta indicar que las exportaciones de Corea en el 1962 eran de apenas unos 55 millones de dólares, las nuestras unos US$150 millones.  En el 2011, las exportaciones de bienes de la Rep. Dominicana alcanzaron la cifra mas alta en su historia, unos US$8,500 millones, incluyendo las exportaciones de las zonas francas, los minerales, las tradicionales y las denominadas exportaciones nacionales no tradicionales.  Corea sobrepasó el medio trillón de dólares, es decir, más de 50 veces el valor exportado por nuestro país.

En adición a contar con una política claramente definida orientada hacia el fomento de las exportaciones desde hace cuatro décadas, uno de los factores claves ha sido contar con un tejido empresarial dinámico, enfocado en capturar mercados en todo el mundo, especialmente a través del fomento de una cultura de innovación, tanto en el plano corporativo como laboral.  El capital humano ha sido y es visto como el factor competitivo mas importante.  Las grandes empresas o chaebols coreanos, como Samsung, Hyundai, SK y LG Electronics, para solo mencionar algunas, son parte de nuestra diaria realidad ya que sus productos, vehículos, teléfonos, tabletas digitales, lavadoras y múltiples tipos de productos, son utilizados masivamente por los consumidores en nuestro país y en todo el mundo.


A propósito, las empresas coreanas, también sirven de referencia al cambio de modelo y mentalidad que se operó en Corea a partir de la adopción del modelo exportador a principios de los sesenta.  Esas empresas, para poder subsistir, no solo tenían la obligación de exportar, sino también de innovar y transformarse a si mismas constantemente.  Tenían que competir entre si para recibir los incentivos del gobierno coreano, y adicionalmente, competir por incrementar su participación en los mercados internacionales.  Tanto el gobierno como las empresas enviaban sus “hombres del maletín” con muestras y catálogos, siguiendo el modelo japonés, para capturar nuevos mercados. (Perdóneme, lector, pero es un tanto diferente a la versión vernácula que nos graficamos en la mente cuando escuchamos la expresión “hombre del maletín”, verdad?)

Si nos conformáramos con el planteamiento de que Corea es un país mas grande y de mayor población (unos 50 millones de habitantes), pudiera admitir el argumento de que en términos absolutos, Corea debería exportar mas que la Republica Dominicana. En ese caso, para mantener una escala proporcional,  debería ser un valor unas 5 veces mayor. Si fuese así, nuestras exportaciones deberían alcanzar 1/5 del valor de las coreanas, y por lo tanto, la Republica Dominicana debería estar exportando unos 100 mil millones de dólares…hoy!  En este caso, bien debiéramos sumar a las exportaciones de bienes, las exportaciones de servicios que genera el turismo y las exportaciones de servicios basados en las tecnologías de la información y la comunicación.  


Por lo tanto, cuando hablemos de lograr exportaciones de 100 mil millones, no nos paralicemos de escepticismo…al contrario, creo que esa cifra deberá ser nuestra meta para el 2030… y SI, es posible, atrapemos ese sueño!!  Nos requerirá un cambio de modelo publico-empresarial-académico, pues fundamentalmente se trata de adoptar no solo una mentalidad exportadora, sino también innovadora!

De seguro que de ser así, el nivel de vida promedio de los dominicanos fuera mucho mas alto, y los niveles de pobreza virtualmente no existieran. Por que no es así? Pues sencillo, porque tomamos un camino diferente al de Corea. Igual que casi todos los países latinoamericanos, adoptamos la estrategia de sustitución de importaciones en lugar de promover las exportaciones. Aun hoy quedan vestigios de políticas gubernamentales y actitudes empresariales que defienden la protección arancelaria y no arancelaria a sectores de la economía que se resisten a competir en los mercados internacionales.

Corea 20-50 y la Republica Dominicana en el 2050

En esta visita a Corea, en la semana del 24-30 de junio, invitado por el gobierno de ese país, una vez mas tuve el privilegio de conversar largamente con el amigo, Dr. Wonjuk Lim, director de investigaciones económicas del Instituto Coreano para el Desarrollo (KDI, por sus siglas en ingles).  Ya llevamos varios años colaborando juntos en lo que ha sido un extraordinario proceso de cooperación bilateral bajo la égida del Programa de Intercambio de Conocimientos, mejor conocido como el KSP (Knowledge Sharing Program), durante los cuales hemos sostenido incontables intercambios de opinión sobre el proceso de transformación y desarrollo de ambos países.  Esta vez, el Dr. Lim, quien ha visitado en siete ocasiones a nuestro país,  me hizo mención, con notable orgullo, del hecho de que Corea era uno de solo siete países en el mundo que pertenecen al exclusivo Club 20-50, que significa que pertenece a un selecto grupo de naciones que tienen un ingreso per cápita superior a los 20 mil dólares y cuentan con una población superior a los 50 millones de habitantes.

Al hacerme la referencia, me detuve a jugar un poco con el numero, darle algo de vueltas y a pensar si efectivamente ya para el año 2050, nuestro pais pertenecería al grupo de naciones que tendría una población de al menos 20 millones y un ingreso per cápita superior a los 50 mil dólares.  Eso significaría multiplicar por 10 el nivel de ingreso per cápita actual y seguir creciendo de una manera sana en términos demográficos. 

Este punto me parece sumamente importante ya que las proyecciones que he visto sobre lo que deberá ser la pirámide poblacional de la Republica Dominicana al 2050 presenta una situación casi ideal, con una vibrante población joven en el piso de la pirámide, sobre todo si nos comparamos con la mayoría de países europeos, o países que como el caso de China, ya empiezan a mostrar signos problemáticos en sus economías provocados por las fuertes distorsiones demográficas que registran.  Esto así porque, como vemos en España, Portugal, Alemania, Francia y otros países de la Unión Europea, el lento crecimiento demográfico, junto con el envejecimiento de su población, ejerce enormes presiones fiscales que hace virtualmente insostenible el aparato institucional económico conocido como el Estado de Bienestar, que surgió luego de la Segunda Guerra Mundial.

Mas que duplicar nuestra población en los próximos 38 años, sea por efecto de la tasa de reproducción propia o via la inmigración, el punto mas desafiante para los dominicanos será el como vamos a asegurar unos niveles de ingresos significativamente mayores, de hecho diez veces mas elevados que el actual nivel de ingreso per cápita.  No hay dudas de que algunas cosas las hemos venido haciendo muy bien, y debemos procurar mantener o mejorarlas, como es el caso, por ejemplo, de la tasa de crecimiento, una de las mayores del continente americano en los últimos 50 años.  Crecimiento con estabilidad y una mejor distribución del ingreso que implique un mejoramiento del índice Gini, y en términos prácticos una disminución de los altos niveles de desigualdad que todavía nos aquejan. 

Pero muchas otras cosas requerirán de un cambio de enfoque radical, como dicen los gringos “out of the box thinking”. Tres elementos a mencionar: a) no hay dudas de que deberemos acelerar el proceso de inserción global iniciado por el Presidente Fernández, incluyendo los sectores de turismo, manufactura, agricultura y servicios; b) construir una verdadera infraestructura energética, y sobre todo, c) impulsar una rápida y efectiva transformación del modelo educativo que propulse un nuevo modelo productivo basado en el conocimiento y la capacidad innovadora de nuestras empresas.

Solo así podremos emular los pasos dados por la población Coreana y sus más conspicuos dirigentes, que han sido tan generosos en su respaldo a nuestros esfuerzos por lograr un mayor progreso y bienestar para todos los dominicanos.

Innovación, Competitividad y Generación de Empleos (I)

El comportamiento de la economía mundial, regional y de la República Dominicana, como plataforma a los programas e iniciativas, se han visto impulsados por el desarrollo económico alcanzado en la región de América Latina y el Caribe, y específicamente en la República Dominicana:

El pasado año la economía mundial sufrió una desaceleración de crecimiento del Producto Interno Bruto de 3.8%, según cifras preliminares del Fondo Monetario Internacional (FMI), tasa inferior a la registrada en el 2010, la cual fue de 5.2%. Las economías que presentaron mayores reducciones en el dinamismo de sus actividades económicas fueron Japón, Estados Unidos- nuestro principal socio comercial, y algunas economías emergentes.

En relación a los empleos a nivel global, al finalizar el año 2011, subsisten en el mundo más de 200 millones de desempleados, 27 millones más que antes del estallido de la crisis financiera entre 2007-2008.

En un marco regional, de acuerdo a cifras preliminares de la CEPAL, las economías de América Latina y el Caribe crecieron un 4.3% durante el año 2011, superior al promedio registrado en el PIB mundial (3.8%), mientras que la tasa de desempleo abierto regional bajó del 7.3% al 6.8%.
 
En el caso particular de la República Dominicana, la economía creció en un 4.5%, superior al promedio de América Latina y el Caribe, que fue de 4.3%. De acuerdo con la CEPAL, la economía dominicana ocupa el quinto lugar con mejor desempeño y de menor volatilidad de la región con 5.9% de crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos años.
 
En cuanto al mercado laboral se refiere, la tasa de desocupación abierta registró un nivel promedio de 5.9% durante el 2011. En el contexto de la región, la República Dominicana ocupa la posición cuatro, dentro de los países con menor tasa de desocupación abierta en América Latina y el Caribe.
 
En este sentido, “La Estrategia Nacional de Desarrollo (END) de la Rep. Dom. 2010-2030” hace especial énfasis en la creación de empleos decentes, a través de su Eje no. 3, promoviendo mayores niveles de inversión, tanto nacional como extranjera, en actividades de alto valor agregado y con capacidad de generación de empleos. 
 
La estrategia contempla el fortalecimiento de capacidades para la atracción de IED, sobre la base de crear mayores oportunidades de empleos en estas actividades y creciente contenido tecnológico, así como el fortalecimiento del sistema educativo y de capacitación técnica para adecuar los currículos, las metodologías de enseñanza y plataformas tecnológicas a las tendencias actuales, a las demandas de las empresas para el desarrollo de iniciativas emprendedoras.
 
Las iniciativas que se han venido impulsando tienen como principal objetivo la generación de empleos a través de la Inversión Extranjera Directa, las exportaciones, la promoción y desarrollo de las PYMES, la innovación y la promoción de iniciativas empresariales, tanto individuales como asociativas mediante la creación y el desarrollo de clústers, principalmente en el sector agroindustrial, productos de belleza, y sector servicios (Clúster de Contact Centers and BPO y Clúster de Software).

Empoderamiento de la Pequeña y la Micro Empresa

El alivio de la pobreza sigue siendo una de las principales preocupaciones a que se enfrentan los países del mundo, y muy especialmente América Latina y el Caribe. Para lograr este objetivo las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas se convierten en un instrumento vital para el bienestar social.  

Las MIPYMES ejercen un peso específico sobre el desarrollo social, sin embargo es difícil medir su incidencia, ya que los países de América Latina y del Caribe no tienen un criterio común para definir este sector. Estas constituyen más del 50% del sector productivo de la región y más del 80% de las empresas latinoamericanas pueden ser clasificadas como PYMES .

El Gobierno del Presidente, Dr. Leonel Fernández Reyna, se ha caracterizado por la creación e implementación de leyes y programas de apoyo al sector de las MIPYMES.

La Ley no. 488-08 busca la creación de un marco regulatorio y un organismo rector para promover el desarrollo social y económico nacional a través del fortalecimiento competitivo de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas (MIPYMES) del país, contribuir a la creación de nuevos empleos productivos, y mejorar la distribución del ingreso, mediante la actualización de la base institucional vigente de las mismas, y la instauración de nuevos instrumentos que promuevan y faciliten su desarrollo integral y su participación eficiente en la estructura productiva de la nación.

Esta Ley promueve el desarrollo social y económico nacional para el fortalecimiento de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, y en el Artículo 2, define a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa como toda unidad de explotación económica, realizada por persona natural o jurídica, en actividades empresariales, agropecuarias, industriales, comerciales o de servicio rural o urbano, que responda a los siguientes parámetros:

  1. Microempresas: Unidad económica, formal e informal, que tenga de 1 a 15 trabajadores y un activo de hasta RD$3,000,000.00 (Tres millones de pesos) y que genere ingresos brutos o facturación mensual hasta la suma de RD$6,000,000.00 (Seis millones de pesos). Indexado anualmente por la inflación.
  1. Pequeña Empresa: Unidad económica, formal o informal, que tenga un número de 16 a 60 trabajadores y un activo de RD$3,000,000.01 (Tres millones un centavo) a RD$12,000,000.00 (Doce millones de pesos) y que genere ingresos brutos o facturación anual de RD$6,000,000.01 (Seis millones un centavo) a RD$40,000,000.00 (Cuarenta millones de pesos). Indexado anualmente por la inflación.

3.  Mediana Empresa: Unidad económica, formal o informal, que tenga un número de 61 a 200 trabajadores y un activo de RD$12,000,000.01 (Doce millones un centavo) a RD$ 40,000,000.00 (Cuarenta millones de pesos) y que genere ingresos brutos o facturación anual de RD$40,000,000.01 (Cuarenta millones un centavo) a RD$150,000,000 (Ciento cincuenta millones de pesos). Indexado anualmente por la inflación.

En la República Dominicana, más de un 90% de las empresas dominicanas son catalogadas dentro de este sector. Las pequeñas y medianas empresas tienen un rol preponderante en la economía nacional, su aporte en el Producto Interno Bruto, la generación de empleos y la flexibilidad de la misma para la modalidad hacia nuevas estructuras la convierten en un factor de estabilidad política y social.
Según el estudio sobre las “Posibilidades de las MIPYMES de aprovechar su potencial exportador en el marco del DR-CAFTA”, este sector de las Micro, Pequeñas y Medianas empresas (MIPYMES) está conformado por aproximadamente 365,000 unidades, con alrededor de 1, 060,000 empleos directos creados a nivel nacional y contribuyen con el 30% del Producto Interno Bruto .
Esto significa que debemos enfrentar el gran reto que supone internacionalizar las MIPYMES, ya que lo consideramos como un elemento esencial para el desarrollo de nuestras economías. Todos los programas mencionados, sin embargo, requieren recursos económicos para la asistencia técnica y el financiamiento de todas sus actividades.

“Empresas privadas y creación de oportunidades económicas para Micro y Pequeñas empresas”. BID, Abril 2007.

 

“Estudio sobre las posibilidades de las MIPYMES de aprovechar su potencial exportador en el marco del DR-CAFTA”. USAID, SEIC, DICOEX. Julio 2009.

Palabras de bienvenida apertura del Foro Marca

Palabras de bienvenida del Licenciado Eddy Martinez, Secretario de Estado, Director Ejecutivo del CEI-RD, en la apertura del Foro Marca País República Dominicana, celebrado los días 28 y 29 de Abril, 2011.
¡Muy buenos días a todos!


En nombre propio y de cada uno de los miembros del equipo del CEI-RD, quisiera darles a todos, al Ministro de Industria y Comercio, Manuel García Arévalo, y especialmente a nuestros visitantes de países hermanos, una fuerte y calurosa bienvenida a este Foro Marca País 2011, un evento trascendental que marcará un antes y un después en lo que se refiere al posicionamiento y percepción de nuestra nación en las mentes de millones de personas, aquí y mas allá de nuestras fronteras, que toman decisiones importantes para nosotros, como las de adquirir bienes y servicios, visitar lugares, mover capitales , así como de crear empresas o invertir en nuevos proyectos.


Nos hemos congregado aquí para discutir, hablar, conversar, y sobre todo, para hacer planteamientos, llegar a conclusiones y hacer recomendaciones concretas sobre algo tan importante como es “cómo queremos ser conocidos o apreciados por los demás; como nos percibimos y apreciamos nosotros mismos; para hablar de nuestra identidad, de nuestra reputación y de cómo comunicamos al mundo lo que somos o queremos ser”.
Recientemente, durante una reunión que sostuviera un importante ejecutivo, Vicepresidente de la firma Dell, luego de pasar dos días en el país, le comentó al Señor Presidente de República, el Dr. Leonel Fernández:


“Señor Presidente, quisiera decirle que esta es mi primera visita a la República Dominicana. Tienen ustedes el más increíble y atractivo país, pero para mí que he participado en la instalación de múltiples operaciones de nuestra empresa en distintas regiones del mundo donde hemos creado decenas de miles de empleos, este es el secreto mejor guardado que he conocido.”


Y ese es un testimonio que de una manera u otra escuchamos continuamente. Por un lado, nosotros mismos y gentes de todas partes que nos llama con distintos nombres o que tiene una imagen total o parcialmente distorsionada de lo que realmente somos; gente que compra nuestros productos y no saben que ese producto se originó en nuestro país; o gente que nos visitan y creen que visitan una minúscula islita en el Caribe, o también, gente que confunde la isla con las naciones que la ocupan… Ese es en parte nuestro dilema: muchas, muchas personas, que no nos conocen, que no saben de nosotros, o que tienen una idea muy vaga o hasta errada de lo que somos, y eso, señores, querámoslo o no, nos afecta. 


Quizás es un turista que dejó de venir y disfrutar del sol en una estadía placentera en algunas de nuestras bellas playas, o del friito en alguna de nuestras montañas, o simplemente no pudo apreciar la belleza de nuestros valles, dunas y ríos; quizás fue un turista que no tuvo el chance de comprar alguna pintura o joyas de ámbar y larimar; quizás fue un importador de productos que dejó de visitarnos y no pudo contactar con algunas de nuestras fabricas de ron, cigarros, o muebles o de nuestras fincas y cooperativas de bananos, café o cacao; de aguacates o mangos; o por qué no? Quizás fue un inversionista, que al no tenernos en su “radar, en su mapa” mental, dejó de reconocer las enormes ventajas que ofrecemos, en términos de la estabilidad económica, política y social que tenemos, de nuestras leyes de incentivos, de infraestructuras modernas de transporte, telecomunicaciones, de nuestros parques industriales y de zonas francas…, en fin, de las diversas oportunidades que ofrecemos.
Y así podríamos continuar enumerando y citando situaciones que nos obligan a hacer un alto en el camino y pensar que tenemos que cambiar el estado de cosas y adoptar nuevas iniciativas, como sería la creación de una Coalición para la Marca País, que reúna a todos aquellos que quieran contribuir  y servir como guardianes del buen nombre e imagen de la marca, entre otras funciones.


Por eso estamos aquí, porque sabemos que una Estrategia de Marca País nos une a todos y nos mueve a la acción mancomunada, al esfuerzo conjunto del sector público, sector privado, el sector académico, de la sociedad civil, los generadores y difusores de opinión pública, del ciudadano común…Estamos aquí para propulsar esa gran unión de esfuerzos que nos ayudará a coordinar y canalizar mejor nuestras políticas, iniciativas y energías de tanta gente de buena voluntad en torno al interés colectivo de los dominicanos.


Siempre se dice que “percepción es realidad”…Pero pienso que uno de nuestros grandes desafíos es hacer que “la realidad sea la percepción”.  Estamos aquí porque sabemos que una estrategia de Marca País nos posiciona en los mercados internacionales y nos proporciona los instrumentos y medios para proyectar nuestra realidad en el mundo…
Estamos aquí porque sabemos que una estrategia de Marca País dará más valor a lo que hacemos, a lo que producimos, a lo que ofrecemos…y por lo tanto, generará más empleos, riqueza y oportunidades para los dominicanos…sobre todo para nuestras empresarios y emprendedores, o simplemente para los que quieren utilizar sus conocimientos y destrezas en algún trabajo digno, exponer al mundo su arte, su música, su talento deportivo… Estamos aquí porque sabemos que una Estrategia de Marca País nos beneficia a todos!
Así que en estos dos días de jornada, aspiramos a responder a las preguntas básicas de donde estamos, a donde queremos ir, como lo vamos a hacer, que podemos aprender de los otros que ya lo han hecho, y sobre todo, a que nos comprometemos, qué y cómo podemos aportar y contribuir?


Una marca país, al igual que una marca de empresa o de un producto, se ve impactado por una serie de cosas de las cuales hablaremos y trataremos de ponernos de acuerdo para empezar a ejecutar y poner en marcha un plan de acción.  Constantemente, vemos los esfuerzos que realizan otras naciones para  colocarse en el pensamiento del mundo de parte de algunos países, aprovechan eventos especiales, como unas Olimpiadas o Juegos regionales, y hasta las bodas de algún miembro de su realeza; otros, utilizan una elección o discurso presidencial para transmitirnos sus valores democráticos; incluso, algunos países usan inteligentemente la ocasión de una proeza tecnológica, o de un concierto de artistas o por medio de una película y los momentos de conmoción colectiva y tristeza, como un funeral de algún icono o mineros atrapados en una montaña … El mundo en que vivimos, la Era que nos ha tocado vivir, es la Era de la Imagen, del Marketing, del Posicionamiento…


La República Dominicana vive hoy un periodo de grandes desafíos pero también de grandes oportunidades… Me consta que, por ejemplo, hoy se nos admira por muchas cosas que no aprovechamos siempre de la mejor manera para proyectar esa imagen de nación…el liderazgo del presidente Fernández que ya trasciende nuestras fronteras, la vibrante fortaleza de nuestra democracia y la gran estabilidad y crecimiento sostenido, aun en medio de la crisis internacional;  el manejo del gobierno y el pueblo dominicano ante la tragedia del terremoto en Haití, la calidad de nuestros productos orgánicos, el hecho de contar con artistas famosos, como Juan Luis Guerra o Zoe Saldaña,  de proyectos turísticos de excelencia, como Punta Cana y Casa de Campo, de empresas de clase mundial, como Brugal, E. León Jiménes o el Banco Popular Dominicano, Cap Cana, solo para mencionar algunos casos de marcas de cierto reconocimiento internacional…


En fin, mis queridos amigos y amigas, dominicanos y visitantes, una vez más quisiera darles las gracias en primer lugar, a todos por estar aquí y mostrar su disposición a aplicar sus energías para que tengamos una Marca País fuerte y vigorosa, al Ministro García Arévalo por su presencia y apoyo; y a nuestro dilecto amigo Andrés Vanderhorst, del CNC que tanto nos ha apoyado, a todos los funcionarios del Ministerio de Turismo, de Cultura y a todas las entidades del gobierno que se han sumado a este esfuerzo y a los que se sumarán en el futuro inmediato por esta causa patriótica, esta causa de Nación; a todos los líderes del sector privado, académico y de opinión pública.  Quiero aprovechar para destacar el esfuerzo de ese maestro de maestros, Donald Rowland, y con él a todo el equipo de la Gerencia de Marca e Imagen del CEI-RD: Noelia, José Ramón, Mayra, Salvador, Gibel, Maribel y Edual,  y todos los demás, que tantos esfuerzos han realizado para que hoy pudiéramos  estar aquí. No puedo dejar de mencionar a nuestros panelistas y consultores, Rafael Lantigua, de República Dominicana, María Juliana Lora, de Colombia, a la empresa Below de España, así como a los representantes de Sanitas International, de los Estados Unidos.


En fin a todos!


Concluyo estas palabras de agradecimiento y bienvenida recordando que la lógica que nos ha traído acá, la de mejorar la percepción, el nivel de conocimiento y familiaridad y, por qué no decirlo?, del grado de simpatía y conexión al que aspiramos, tiene una relación directa con nuestro nivel y calidad de vida, con la demanda de nuestros productos y el deseo de visitarnos y de invertir en el país…pero sobre todas las cosas, creo que encontrarnos con nuestra propia identidad, de realzar el inigualable deseo del dominicano por superarse, de “echar pa’lante” y de nuestra increíble capacidad para sonreír y mostrar alegría a través de nuestro merengue y bachata, nuestra capacidad para innovar o para mostrar solidaridad y procurar la paz con los demás, son partes de los valores que  nos engrandecen y que nos hacen sentir orgullosos de ser dominicanos, de ser descendientes morales de un Juan Pablo Duarte, y ese orgullo, ese sentimiento de elevación que sentimos al escuchar las estrofas de “Por Amor”, o de recitar los versos de nuestro poeta nacional Pedro Mir, o lo que sentimos cuando vemos enarbolar nuestra bandera en cualquier lugar… esas son las cosas, a veces pequeñas cosas, que nos dan y seguirán dándonos vitalidad para seguir engrandeciendo a nuestro país y para seguir construyendo nuestro propio destino.


Por eso, lleno de optimismo en el futuro de nuestra nación, repito una y otra vez: Qué Viva nuestra Marca País, Qué Viva la República Dominicana! 

 

Hacia una Necesaria Cultura Exportadora

La transformación económica más relevante que hemos tenido en los últimos 40 años, ha sido sin dudas, el paso de una economía productora y exportadora de unos cuantos commodities a una economía diversificada, exportadora de bienes y servicios cada vez más sofisticados y de mayor calidad, y al mismo tiempo, a una economía con mayor participación en los mercados internacionales.

La transformación ha sido considerable en razón, de que hace sólo unas cuantas décadas, las exportaciones de azúcar y unos cuantos rubros más constituían cerca del 70% de nuestros ingresos de divisas, y hoy esos mismos rubros representan menos del 6% del total de nuestras exportaciones de bienes y servicios.

Asimismo hace tan sólo 20 años, las exportaciones de bienes no tradicionales, incluyendo los de Zonas Francas, correspondían al 14.6% y hoy constituyen el grueso de nuestros productos exportados, representando el pasado año un 93% del total de las exportaciones.

Del mismo modo podemos resaltar también el enorme significado que tiene, por ejemplo, el hecho de que la República Dominicana sea reconocida como país líder mundial en la producción y exportación de cigarros finos, de cacao y banano orgánico, así como uno de los líderes regionales en la exportación de servicios turísticos.

Indudablemente que ante esta realidad hemos avanzado, si pensamos que las llamadas exportaciones nacionales tienen siete años consecutivos con valores superiores a los mil millones de dólares.

Sin embargo, si en lugar de simplemente compararnos con tiempos anteriores y con nosotros mismos, lo hacemos con respecto a otros países que han priorizado las exportaciones en sus estrategias de crecimiento y desarrollo, como son los casos de Chile, Corea, Taiwán e Irlanda, para sólo mencionar algunos, veremos que nuestro avance, al tiempo que válido, es relativo, y por ende, nos plantea lo mucho que tenemos que avanzar para sostener de ahora en adelante un proceso de transformación para nuestro país, digno del Siglo XXI.

Nuestro empeño como nación, por tanto, deberá enfocarse querámoslo o no, en colocar al sector exportador como una de nuestras verdaderas prioridades, tanto en la agenda empresarial y en la agenda gubernamental, y también en la agenda de nuestros centros académicos y la sociedad civil, pues está más que demostrado con claras evidencias, que sólo ampliando la participación de nuestras empresas en los mercados internacionales, podremos eliminar la pobreza y convertirnos en el país que todos anhelamos.

De ahí, los esfuerzos que hemos venido desarrollando para posicionar nuestra oferta exportable y mejorar nuestra participación de mercado, con miras de alcanzar las proyecciones que nos hemos propuesto, a fin de pasar de unos US$6,546.5 millones en exportación logrados en el 2010, incluyendo las exportaciones de zonas francas, a US$12,000 millones en el 2020, o llegar a exportar al menos $25,000 millones para el año 2030, solo en bienes.

Si las cifras mencionadas le suena ambiciosa como meta a alcanzar, pensemos en Chile, que pasó de US$39.0 billones en el año 2005 a US$69.6 billones de dólares en el pasado año, o en Corea del Sur que pasó de US$284.7 a US$467.4 billones de dólares, estos saltos se hicieron en tan sólo 5 años, con un crecimiento de sus exportaciones de un 78% y 64%, respectivamente.

Para el logro de esta meta es imprescindible cumplir dos condiciones sine qua non: la primera, basar nuestros avances futuros en la exploración de nuevas fronteras, nuevos mercados y nuevos productos; y la segunda, se logrará actuando juntos y moviéndonos en una misma dirección, buscando crear sinergias y alianzas, sellando el camino del diálogo franco y abierto para continuar venciendo aquellos obstáculos que continúan como parte de nuestra agenda hacia un único fin: exportar productos dominicanos de calidad mundial.

En otras palabras, nuestro planteamiento es muy sencillo: proponemos la adopción de una política de inserción estratégica, donde el sector privado se sienta con el apoyo real y efectivo del gobierno y en el cual, el sector privado asuma el desafío que nos plantea el mundo en que vivimos: me refiero a incorporar el capital humano y la innovación como centro de las prácticas competitivas.

De esta manera daremos los pasos indispensables para construir de una vez y por todas el proyecto de nación que todos anhelamos: convertir a la República Dominicana en un país fuerte y vigoroso económicamente, con una población próspera y cada vez más esperanzada de alcanzar la meta nacional, un país donde todos los dominicanos tengamos siempre la oportunidad de progresar y ser mejores ciudadanos.

República Dominicana Excelente Plataforma para la Inversión Extranjera Directa

Bajo el mandato del Presidente Dr. Leonel Fernández, la República Dominicana ha venido transitando la senda de una profunda transformación en su economía, renovando y estructurando su trayectoria hacia el crecimiento y el desarrollo sostenibles.

En la actualidad el país cuenta con una economía diversificada basada en la agricultura moderna, la manufactura y los servicios de valor agregado. Se ha desarrollado una  mano de obra que se desempeña en un conjunto diversificado de actividades económicas. Nuestra cartera de inversiones ha revolucionado, nos hemos expandido hacia nuevas áreas y nos relacionamos con empresas  de todo el mundo.         

En ese marco la República Dominicana ofrece una extraordinaria oportunidad para negocios rentables y exitosos, incluyendo un sólido sistema judicial, así como estabilidad política, social y económica. Contamos con una infraestructura muy productiva y altamente competitiva, atractivos incentivos del gobierno y excelentes recursos humanos.

En nuestro país no solamente damos la bienvenida a la inversión extranjera y a los negocios, en el Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD), le ayudamos para que puedan establecerse, expandirse y obtener ganancias. Como nos gusta decir: ¡Su negocio es nuestro negocio!

Con respecto a las políticas comerciales y estrategias de competitividad, la República Dominicana es uno de los SEIS PAISES en el mundo con tratados de libre comercio y entrada preferencial a los mercados de los Estados Unidos (DR-CAFTA), y la Unión Europea (EPA), con reglas de origen muy flexibles (los otros cinco países son México, Chile, Marruecos, Jordania e Israel).

Tenemos también, acceso preferencial a más de 850 millones de consumidores a nivel mundial. A través de los acuerdos comerciales hemos negociado reglas de orígenes favorables y flexibles, que ofrecen amplias ventajas a las empresas que hacen negocios en la República Dominicana.

Amplio y variado es el abanico de oportunidades para la inversión que ofrece nuestro país en áreas como infraestructura, con puertos, agua, electricidad y energía renovable. Asimismo en manufactura con una diversidad de Zonas Francas de Exportación y también en turismo, agroindustria, alta tecnología, servicios en tecnología de la información y la comunicación y desarrollo de software, entre otros.

De igual modo el país presenta una extraordinaria gama de oportunidades  para realizar negocios rentables disfrutando de seguridad jurídica, estabilidad social, política y macroeconómica.”

Les invito a visitar nuestra tierra. Comprobaran que somos un país de una amplia diversidad y por ello nuestro lema promocional reafirma: ¡La República Dominicana lo Tiene Todo!